
Te pidieron un espermograma y llegaste al informe con una lista de números, porcentajes y un "valor de referencia" al lado de cada uno. Es normal que así sea: es el estudio más informativo que existe sobre la fertilidad del varón, y también el que más se lee mal. En esta nota te contamos qué mide, cómo prepararte para que el resultado valga, y qué significa cada nombre que puede aparecer.
Qué es el espermograma y qué mide
El espermograma —también llamado espermatograma o análisis de semen— es el estudio de una muestra de semen en un laboratorio de andrología. Mide dos cosas distintas: el líquido y las células que viajan en él.
Del líquido seminal se evalúan el volumen, el pH, la viscosidad y el tiempo de licuefacción. De los espermatozoides, cuatro parámetros que definen el estudio:
Concentración: cuántos espermatozoides hay por mililitro, y cuántos en total en la muestra.
Movilidad: qué porcentaje se mueve, y qué porcentaje avanza en línea (movilidad progresiva). Es la variable que más pesa en la búsqueda natural.
Morfología: qué porcentaje tiene forma normal, evaluada con criterios estrictos (criterios de Kruger).
Vitalidad: qué porcentaje está vivo, aunque no se mueva.
También se informa la presencia de leucocitos, células redondas y aglutinación, que orientan sobre infección o inflamación.
Cómo prepararte para que el resultado sea confiable
Buena parte de los espermogramas "alterados" que llegan a la consulta se explican por cómo se tomó la muestra, no por el varón. Lo que cuidamos:
Abstinencia de 2 a 5 días. Menos de dos días baja el volumen y la concentración; más de cinco aumenta la proporción de espermatozoides inmóviles.
Sin fiebre ni enfermedad en los últimos tres meses. Los espermatozoides que se eyaculan hoy empezaron a formarse hace unos 74 días. Una gripe fuerte, una infección o un pico de estrés físico de hace dos meses aparecen en el estudio de hoy.
Muestra completa. La primera fracción concentra la mayor parte de los espermatozoides; si se pierde, el resultado sale falsamente bajo. Si pasó, avisá en el laboratorio: se anota y se repite.
Obtenida por masturbación, en frasco estéril del laboratorio, sin lubricantes ni preservativo común. La mayoría de los lubricantes y los preservativos de uso corriente son tóxicos para los espermatozoides.
Entregada dentro de la hora, a temperatura corporal. Si el laboratorio tiene sala de recolección, mejor hacerlo ahí.
Laboratorio de andrología. La morfología estricta y la movilidad progresiva exigen personal entrenado. Un laboratorio general puede hacer el estudio, y aun así el informe suele ser menos preciso en esos dos parámetros, que son los que más pesan.
Los valores de referencia
Los límites que aparecen en el informe son los de la Organización Mundial de la Salud, sexta edición (2021):
Volumen: 1,4 ml o más
Concentración: 16 millones por ml o más
Recuento total: 39 millones por eyaculado o más
Movilidad total: 42 % o más
Movilidad progresiva: 30 % o más
Vitalidad: 54 % o más
Morfología normal (criterios estrictos): 4 % o más
pH: 7,2 o más
Conviene saber qué es ese límite: es el percentil 5 de varones que lograron un embarazo dentro del año. Un valor por debajo indica que la probabilidad de embarazo natural es menor, y un valor por encima indica que ese parámetro acompaña. Ninguno de los dos, por sí solo, dice "fértil" o "infértil". Hay embarazos con parámetros bajos y búsquedas largas con espermogramas perfectos.
Cómo leer los nombres del informe
Cuando un parámetro queda por debajo del límite, el informe lo nombra:
Oligozoospermia: concentración baja.
Astenozoospermia: movilidad baja.
Teratozoospermia: morfología normal por debajo del 4 %.
Oligoastenoteratozoospermia (OAT): las tres juntas. Es el hallazgo más frecuente cuando hay un factor masculino.
Azoospermia: ausencia de espermatozoides en la muestra. Se confirma con centrifugado y con un segundo estudio, y a partir de ahí se define si es obstructiva (se producen y el camino está cerrado) o secretora (la producción está comprometida). Son dos escenarios distintos, con caminos distintos, y en ambos hay opciones.
Normozoospermia: todos los parámetros dentro de los valores de referencia.
Leucocitospermia: más de un millón de leucocitos por ml. Orienta a infección o inflamación y pide cultivo.
Un solo espermograma nunca cierra el diagnóstico
El semen varía de una muestra a otra mucho más de lo que la gente imagina. El mismo varón puede tener 12 millones por ml un mes y 35 al siguiente. Por eso, ante cualquier valor alterado, el paso siguiente es repetir el estudio entre cuatro y doce semanas después, con la misma preparación y en el mismo laboratorio. Un resultado alterado que se confirma orienta; uno aislado, sin confirmar, solo asusta.
Los estudios que lo complementan
El espermograma básico describe. Cuando hace falta decidir, se completa:
Recuento de espermatozoides móviles (REM) o test de capacitación: simula lo que hace el laboratorio antes de una inseminación y cuenta cuántos espermatozoides móviles progresivos quedan después. Es el número que define si una inseminación intrauterina tiene sentido o si conviene ir directo a fecundación in vitro.
Fragmentación del ADN espermático: mide roturas en el material genético que el espermograma convencional no ve. Lo desarrollamos en la sección siguiente, porque cambia decisiones.
Cultivo de semen: cuando hay leucocitos elevados.
Perfil hormonal (FSH, LH, testosterona), ecografía testicular y examen físico: para entender la causa cuando la alteración es marcada, sobre todo en la azoospermia y en la oligozoospermia severa.
FISH en espermatozoides y estudio genético: en casos seleccionados.
Fragmentación del ADN espermático: lo que el espermograma no ve
Un espermatozoide puede moverse bien, tener forma normal y aun así llevar el ADN dañado. El espermograma convencional no lo detecta: cuenta, mide y observa, pero no mira adentro del núcleo. El test de fragmentación del ADN espermático sí: cuantifica qué porcentaje de espermatozoides tiene roturas en su material genético. Cada laboratorio informa su técnica y su umbral; lo que importa es el porcentaje y la tendencia.
Por qué pesa: un índice de fragmentación elevado se asocia con peor calidad embrionaria, mayor tasa de pérdida de embarazo y menor rendimiento de la inseminación y de la fecundación in vitro convencional. Y por qué conviene medirlo: buena parte de sus causas se pueden corregir. El varicocele, las infecciones genitales, el calor sostenido, el tabaco, la obesidad, la abstinencia larga y el estrés oxidativo elevan la fragmentación; tratarlos la baja, y un período de abstinencia corto antes de la muestra —uno o dos días— reduce la proporción de espermatozoides envejecidos.
Lo pedimos cuando hay pérdidas de embarazo repetidas, embriones que se detienen, fallas de implantación, varicocele, más de cuarenta años en el varón o un espermograma normal en una búsqueda que no avanza.
Microfluidos (ZyMōt®): elegir mejor los espermatozoides
Cuando la fragmentación está elevada y el tratamiento es de laboratorio, además de corregir la causa se puede elegir mejor qué espermatozoides se usan. La técnica de selección espermática por microfluidos, con el dispositivo ZyMōt®, reemplaza la preparación clásica de la muestra —que centrifuga el semen y, al hacerlo, genera radicales libres y daña ADN— por un chip con microcanales que los espermatozoides atraviesan por sus propios medios, como lo harían en el tracto genital femenino.
Lo que llega al otro lado es una fracción con movilidad progresiva, morfología normal y una fragmentación del ADN mucho menor que la de la muestra de partida, sin centrifugado y sin manipulación química. Esa es la muestra que se usa para la inseminación, la fecundación in vitro o la ICSI. En Embrya la selección por microfluidos supera a las técnicas de selección anteriores, como las columnas de anexina V o el PICSI, y es la que ofrecemos cuando la fragmentación o los antecedentes lo justifican.
Qué cambia en el plan según el resultado
El espermograma no se lee solo: se lee junto con la edad y el estudio de quien va a gestar, y con el tiempo de búsqueda. Con parámetros normales o levemente alterados y el resto en orden, la búsqueda natural bien dirigida o la inseminación intrauterina son caminos válidos. Con alteraciones moderadas, la inseminación pierde eficacia y la fecundación in vitro con ICSI —donde un solo espermatozoide se inyecta dentro del óvulo— resuelve la mayoría de los factores masculinos. Con azoospermia, la búsqueda de espermatozoides en el testículo permite, en muchos casos, usar espermatozoides propios. Cómo es esa primera consulta lo contamos aparte.
Y cuando la causa es tratable —una infección, un varicocele con indicación quirúrgica, un desorden hormonal—, tratarla primero mejora el punto de partida. Sobre todo eso escribimos en fertilidad masculina: los factores que participan.
Cómo lo trabajamos en Embrya
Escuchamos primero. Tu historia —cirugías, infecciones, hábitos, trabajo, medicación— explica muchos informes antes de mirarlos.
Después definimos: leemos el espermograma con vos, línea por línea, y decidimos si alcanza o si hay que repetirlo y con qué estudios complementarios. Cuando la muestra se hizo en un laboratorio sin andrología, la repetimos donde corresponde antes de sacar conclusiones.
Recién entonces diseñamos, juntos y con quien te acompañe: el estudio del varón y el de la mujer se leen en la misma mesa, porque el plan sale de los dos.
Si tenés un espermograma en la mano y querés saber qué significa de verdad, pedí esta misma semana un turno para una entrevista con uno de los médicos del equipo: hacé clic en el ícono de WhatsApp o completá el formulario de contacto.
Dr. Lucas Almoño — Director de Equipo Embrya Fertility
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