Qué es la ICSI
ICSI son las siglas en inglés de inyección intracitoplasmática de espermatozoides. En la FIV convencional, los óvulos se colocan junto a miles de espermatozoides y la fecundación ocurre "sola" en la placa de cultivo. En la ICSI, el embriólogo selecciona un espermatozoide y lo inyecta con una micropipeta dentro de cada óvulo maduro.
Todo lo demás (estimulación, punción, cultivo, transferencia) es igual que en una FIV. Por eso solemos hablar de "FIV con ICSI".
Cuándo se indica
La indicación clásica es el factor masculino: pocos espermatozoides, baja movilidad o alteraciones morfológicas importantes. También se usa cuando los espermatozoides se obtienen por biopsia testicular, cuando hubo fallas de fecundación en una FIV previa, cuando se usan óvulos vitrificados y cuando se va a realizar un estudio genético de los embriones (PGT).
En Embrya no indicamos ICSI "por las dudas": lo decidimos según el espermograma y la historia de cada pareja.
Técnicas complementarias sobre el ICSI
Un ciclo de ICSI admite algunos agregados de laboratorio. Dos son propios de esta técnica: el ionóforo de calcio, una alternativa ante fallos en la fecundación de tus óvulos, y el ZyMōt, que selecciona los espermatozoides dejándolos nadar a través de un filtro en lugar de centrifugarlos.
Los otros se aplican al embrión y son comunes a la FIV: el EmbryoGlue, el medio rico en ácido hialurónico que se usa el día de la transferencia, y el assisted hatching o eclosión asistida. También realizamos plasma rico en plaquetas (PRP) intraovárico. En la página de fertilización in vitro están explicados uno por uno.