
Hace años que lo intentás. Primero fue esperar y confiar. Después vinieron los estudios, y después los tratamientos. Aprendiste palabras que nunca quisiste aprender. Organizaste tu vida alrededor de fechas, controles y esperas de diez días que se hicieron eternas. Contaste y no contaste, según el día y según quién preguntaba. Y cada resultado que no llegó te costó bastante más que dinero.
Llega un momento en que alguien te dice que el camino con tus propios óvulos, probablemente, no va a llegar a destino. Casi nadie escucha esa frase con calma. Lo primero suele ser incredulidad, después bronca, después un vacío raro. Y enseguida aparece la pregunta que casi ninguna se anima a decir en voz alta: ¿va a ser mi hijo?
Vale la pena detenerse ahí, porque esa pregunta no sale de la cabeza, sale del corazón, y merece una respuesta honesta. Lo que las mujeres que ya pasaron por esto cuentan, casi sin excepción, es que la respuesta no llegó de un razonamiento sino de la experiencia: del embarazo, del parto, de las noches, del vínculo que se construye todos los días. La genética resultó ser mucho menos de lo que parecía cuando era una idea abstracta.
La ovodonación no es rendirse. Es cambiar de camino hacia uno que sí llega, y dejar de exponerte —física, emocional y económicamente— a intentos que ya mostraron su límite.
Qué es la ovodonación
Es un tratamiento de fertilización in vitro en el que los óvulos provienen de una donante. Se fertilizan en laboratorio con espermatozoides de tu pareja o de un donante, y el embrión se transfiere a tu útero.
Es decir: el embarazo, el parto y el vínculo maternal son tuyos. Lo que aporta la donante es una célula.
Cuándo se indica
Baja reserva ovárica o falla ovárica precoz.
Menopausia, incluida la menopausia temprana.
Edad materna avanzada con óvulos propios de baja calidad.
Varios ciclos de fertilización in vitro con óvulos propios sin embriones viables.
Enfermedades genéticas maternas que no conviene transmitir.
Después de tratamientos oncológicos que comprometieron la función ovárica.
Cómo se elige la donante
Si bien en Argentina se recomienda que la donación de gametas sea anónima, voluntaria y no comercial, el cuidado del proceso es el mismo en todos los casos. Las donantes son mujeres jóvenes que atraviesan una evaluación clínica, ginecológica y psicológica, estudios infectológicos y estudio genético.
La asignación se hace por fenotipo y por características clínicas evaluadas a partir de tus estudios médicos, para que la donante sea la más adecuada para tu caso concreto y no una elección de catálogo.
Existen además programas de donación abierta, en los que quienes reciben participan de manera más activa en la selección de su donante. Si es algo que te importa, lo conversamos en la consulta y te explicamos cómo funciona.
El proceso, paso a paso
Consulta y estudios. Evaluamos tu cavidad uterina y completamos los estudios de la pareja, incluido el espermograma.
Asignación de donante, según lo descrito arriba.
Preparación endometrial. Según tu cuadro ginecológico actual definimos si conviene un ciclo natural o un ciclo estimulado. Importante, porque genera confusión: acá la estimulación es de tu útero, no de tus ovarios. No hay estimulación ovárica para vos en este tratamiento, y eso lo vuelve notablemente más liviano que un ciclo con óvulos propios.
Fertilización en laboratorio. Los óvulos de la donante se fertilizan y los embriones se cultivan.
Transferencia embrionaria. Un procedimiento ambulatorio, de pocos minutos, sin anestesia.
Prueba de embarazo a los 10 días.
Los embriones que no se transfieren se vitrifican para intentos futuros.
Qué expectativa hay
La ovodonación tiene una particularidad que la vuelve distinta de todo lo que probaste antes: como los óvulos vienen de una mujer joven, la tasa de embarazo depende mucho menos de tu edad que en un tratamiento con óvulos propios. Lo que pesa acá es la calidad del embrión y la receptividad de tu útero.
Si bien no damos porcentajes genéricos en una nota, porque el número que importa es el de tu caso concreto, con tu historia y tus estudios en la mano, sí podemos decir que estamos orgullosos de sostener tasas de embarazo entre las más altas de la región, en línea con los mejores centros del mundo.
La parte que menos se habla
Recibir un óvulo donado mueve cosas. Dudas sobre el vínculo, sobre qué contar y a quién, sobre si el bebé va a ser propio. Nada de eso es una señal de que estés eligiendo mal: es un proceso que tiene su tiempo, y casi todas lo atraviesan.
Esa conversación es parte del tratamiento, no un extra. La acompañamos con apoyo psicológico especializado cuando hace falta, y no te vamos a apurar.
Cuánto cuesta
El presupuesto depende del centro donde se realice el ciclo, de la medicación y de tu cobertura. Un tratamiento de ovodonación está disponible desde USD 6.000. Una parte importante de los tratamientos de alta complejidad está alcanzada por la Ley Nacional de Fertilización Asistida (26.862); qué cubre tu plan en particular lo revisamos en la consulta.
Valores cerrados de la consulta:
Primera consulta en Argentina: $80.000. Seguimiento: $65.000.
Pacientes desde el exterior: USD 100, por videoconsulta.
Dónde atendemos
Embrya Fertility es un equipo de medicina reproductiva en Buenos Aires: Bulnes 1142, 3° piso y Gral. Soler 5552, más consultas virtuales para todo el país y el exterior.
Si estás evaluando la ovodonación y querés conversarla con tiempo, pedí esta misma semana un turno para una entrevista con uno de los médicos del equipo: hacé clic en el ícono de WhatsApp o completá el formulario de contacto.
Dr. Lucas Almoño — Director de Equipo Embrya Fertility
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