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Qué es la fertilidad y qué es la infertilidad: lo que conviene saber antes de preocuparte

Qué significa ser fértil, cuándo se habla de infertilidad, qué factores influyen del lado femenino y masculino, y en qué momento tiene sentido consultar. Información clara para transitar la búsqueda con calma.

Dr. Lucas Almoño6 min de lectura
Qué es la fertilidad y qué es la infertilidad: lo que conviene saber antes de preocuparte

Qué es la fertilidad

Si estás leyendo esto, es probable que en algún momento te hayas preguntado si todo está bien con tu fertilidad. Es normal que así sea. Casi todas las personas que proyectan un embarazo se lo preguntan en algún punto del camino, y tener la información clara es la mejor manera de transitar ese momento con calma. Aquí te contamos, con palabras simples, qué es la fertilidad, qué es la infertilidad y cuándo tiene sentido consultar.

La fertilidad es la capacidad natural de lograr un embarazo. Para que ocurra, tienen que darse varias cosas al mismo tiempo: un óvulo que madura y se libera, espermatozoides que llegan hasta él, una trompa que permite el encuentro y un útero preparado para recibir al embrión. Cuando todo eso funciona de manera coordinada, el embarazo se produce.

Lo que muchas veces sorprende es que, incluso cuando todo funciona bien, la probabilidad de embarazo en cada ciclo es de alrededor del 20 al 25 por ciento en una mujer joven. Esto quiere decir que es completamente esperable buscar durante varios meses antes de lograrlo. Cerca del 85 por ciento de las parejas que buscan un embarazo lo consiguen dentro del primer año. La fertilidad, entonces, es una cuestión de probabilidad que se acumula con el tiempo, y saberlo te ayuda a mirar cada mes con más tranquilidad.

Los factores que influyen en la fertilidad

La fertilidad es de dos, y las causas se distribuyen de manera bastante pareja. Del lado femenino, los factores más frecuentes son la edad, la ovulación, la reserva ovárica, el estado de las trompas y del útero, y algunas condiciones como el síndrome de ovario poliquístico o la endometriosis. Del lado masculino, la cantidad, la movilidad y la forma de los espermatozoides son los indicadores que más información aportan, y se evalúan con un estudio sencillo llamado espermograma.

La edad merece un párrafo aparte, porque es el factor que más pesa y el que menos se habla. La reserva de óvulos con la que nace una mujer va disminuyendo con los años, y a partir de los 35 ese descenso se acelera. Esto es parte de la biología y no depende de nada que hayas hecho o dejado de hacer. Conocerlo te permite tomar decisiones a tiempo, ya sea buscar el embarazo con un plan claro o preservar tus óvulos para más adelante.

También influyen los hábitos: el tabaco, el alcohol en exceso, el peso muy por encima o por debajo del saludable y el estrés sostenido pueden afectar tanto la calidad de los óvulos como la de los espermatozoides. La buena noticia es que sobre estos factores sí tienes margen de acción, y con frecuencia son parte del plan que diseñamos juntos.

Qué es la infertilidad

La infertilidad se define cuando el embarazo se hace esperar más de 12 meses de relaciones sexuales regulares y sin métodos anticonceptivos. Si tienes 35 años o más, ese plazo se acorta a 6 meses, justamente por lo que te contamos sobre la edad. Esta definición la usan la Organización Mundial de la Salud y las sociedades científicas de todo el mundo, y sirve para algo muy concreto: marcar el momento en que conviene empezar a estudiar qué está pasando.

Es importante que sepas que la infertilidad es una condición frecuente. Se estima que afecta a una de cada seis personas en edad reproductiva en algún momento de su vida. Tener dificultades para lograr un embarazo es algo que le pasa a muchísimas personas, y en la gran mayoría de los casos tiene una causa identificable y un camino posible.

Hay dos formas en que puede presentarse. La infertilidad primaria es cuando nunca se logró un embarazo. La infertilidad secundaria es cuando ya hubo un embarazo previo y ahora el siguiente se hace esperar. Esta segunda situación suele generar mucha confusión, porque parece que todo debería funcionar igual que la primera vez. Sin embargo, el cuerpo cambia, la edad avanza y pueden aparecer factores nuevos. Consultar en ese caso tiene tanto sentido como en el primero.

Infertilidad femenina e infertilidad masculina

Cuando se estudia una pareja, los resultados muestran que en aproximadamente un tercio de los casos la causa está del lado femenino, en otro tercio del lado masculino y en el resto se combinan factores de ambos o la causa queda sin identificar con los estudios habituales. Por eso, desde el primer día estudiamos a los dos.

Del lado femenino, las causas más frecuentes son las alteraciones de la ovulación, la disminución de la reserva ovárica, la obstrucción de las trompas y las alteraciones del útero. Del lado masculino, la mayoría de las veces se trata de una cantidad o una movilidad reducida de los espermatozoides. Muchas de estas causas se detectan con estudios simples: un análisis de sangre en el momento adecuado del ciclo, una ecografía y un espermograma suelen aportar la mayor parte de la información que necesitamos para entender tu caso.

Cuando la causa queda sin identificar, hablamos de infertilidad sin causa aparente. Esto quiere decir que los estudios habituales dieron normales, y aun así el embarazo se hace esperar. Es una situación conocida, tiene tratamientos con buenos resultados y se aborda con la misma claridad que cualquier otra.

Cuándo consultar

La regla de los 12 meses, o de los 6 si tienes 35 o más, es una guía útil. Aun así, hay situaciones en las que conviene consultar antes: si tus ciclos son muy irregulares o ausentes, si tuviste dos o más pérdidas de embarazo, si te operaron de los ovarios o del útero, si sabes que tienes endometriosis, si tu pareja tuvo algún problema testicular o un espermograma alterado, o si tienes más de 38 años y quieres proyectar un embarazo. También si simplemente tienes dudas y quieres saber cómo está tu fertilidad hoy. Conocer tu reserva ovárica y tus opciones a tiempo es una decisión que siempre suma.

Cómo lo abordamos en Embrya

Cuando llegas a tu primera consulta, lo primero que hacemos es escucharte. Tu historia, tus tiempos y lo que sientes son el punto de partida de todo lo demás. A partir de ahí definimos juntos qué estudios tienen sentido para tu caso, y diseñamos un plan que puedas leer y entender de principio a fin. Sabemos que detrás de cada consulta hay una expectativa y muchas veces algo de miedo, y por eso te acompañamos en cada paso, con información clara y decisiones compartidas.

Tú, quien te acompañe y nosotros somos un mismo equipo. Lo que hoy puede sentirse como una incertidumbre, con un diagnóstico claro se transforma en un plan con pasos concretos.

Un lugar para tus preguntas

Si algo de lo que leíste te resonó, si el embarazo se está haciendo esperar más de lo que imaginabas o simplemente quieres saber cómo está tu fertilidad hoy, escríbenos. Una consulta es el mejor lugar para resolver tus dudas, conocer tu situación real y proyectar juntos el camino que sigue. Estamos aquí para acompañarte.

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